miércoles, 24 de septiembre de 2008

Cómo eliminar a una marmota (o persuadirla de que se mude)

Al principio de la primavera os comenté que en Quebec, incluso cuando uno vive en la ciudad, la abundancia de jardines, parterres y zonas verdes hace que a veces tengamos vecinos indeseables.

Nuestra vecina indeseable particular, doña Marmota, (nooo, no hablo de ti, Marona), se ha mostrado bastante discreta en cuanto a sus apariciones estelares. Nunca la hemos visto. También ha sido de lo más educada en cuanto a sus hábitos alimenticios: como supuestamente estos rechonchos animalitos se alimentan de brotes frescos, doña Marmota tendría que haberse trasegado todas mis flores, pero salvo unos cuanto tulipanes bien tiernos, ha sido bastante respetuosa y no muy glotona.

Entonces, ¿por qué queréis libraros de ella? Os diréis, tiernos corazoncitos lectores, con voz de Blancanieves de Disney hablando con sus amigos los pájaros. ¿Por qué no vivir en armonía con la Hermana Marmota? se preguntarán aquellos con tendencias franciscanas. Y bien, desde que se despertó en abril hasta ahora, todo ha sido efectivamente armonía y paz, una ejemplar convivencia simbiótica humanos-con-parterre / Marmota-residente.

La razón de esa armonía es sobre todo que monsieur M., ocupado como está en evitar que esta vetusta choza montrealesa se caiga, y servidora, que anda revolucionando el mundo de la lingüística con esta tesina que nunca se acaba, ninguno de los dos ha tenido tiempo para echar un pie en el susodicho parterre.

Como mucho, me he levantado alguna mañana, y, aún en pijama, con los párpados pegados de legañas, las pantuflas de peluche modelo pezuña de oso grizzly, y muy poco donaire, he cortado alguna flor para poner en un jarrón; he recogido el periódico que el repartidor lanza invariablemente en pleno barro, y salvo injuriar brevemente al repartidor, dirigir una mirada de soslayo y farfullar un bonjour al vecino que admira boquiabierto mis pelos de punta, mis pantuflas y mi pijama de elefantes rosas (qué pasa) y oler mis flores furiosamente (avispa dentro de una, subo los escalones sacudiéndola pelín histéricamente), pues no me he preocupado mayormente de vigilar a ese "mardito roedor".

Pero esta semana todo ha cambiado. Para empezar, la actitud de mi vecino, de natural agradable, él mismo regordete como una marmota, ha cambiado. Ya no se muestra admirativo de mis pijamas -tan estrafalarios como siempre-, ni de mis grotescas zapatillas, y ahora es él el que me dirige una mirada torva, por encima de los inmensos matojos de malas hierbas, matojos lindantes -y polinizadores, los puñeteros- con su prístino parterre de césped manicurado y estatuillas campestres. Welcome to Canada, el país donde la jardinería es más que un pasatiempo, es un deber civil.

Más tarde, ahí le ando, como de costumbre, intentando revolucionar el mundo de la lingüística. Estoy leyendo en mi oficina un apasionante artículo sobre las dificultades de los taiwaneses con la cultura teutona y la fonética del alemán, idioma que parece joderles sobremanera -con perdón-, artículo que sin duda YA ha revolucionado el mundo de la lingüística, pero que está consiguiendo amodorrarme tras tres cancarritos de café, observo por la ventana al empleado de Hydro-Québec que masculla blasfemias mientras salta por encima de los enormes cardos borriqueros que crecen orgullosamente en mi pedacito de anarquía vegetal. El pobre hombre intenta leer el contador (que aquí está en el exterior de las casas), pero desafortunadamente se ha dejado en el coche el machete amazónico necesario para cortar las hierbas más altas y ver las cifras. Capta mi mirada culpable a través de la ventana. Otra mirada torva.

Decido ir a servirme otro café y mirar a ver si encuentro otro estudio que leer, porque los taiwaneses empiezan a tocarme los cascabeles, con su manía de querer aprender alemán y no conseguirlo. Pesados.

En ese momento, escucho un tropezón, y veo que el cartero ha metido el pie en esa especie de enredaderas mutantes que cubren parcialmente mis escaleras. Abro la puerta, le digo :

-"Bonjour! Est-ce que vous allez bien?" (-"Buenos días, ¿se ha hecho daño?") Con mirada rencorosa, el tío va y me espeta: -"Ça va, la jungle? Pensez-vous désherber un jour?" (-"Ya le vale, a la jungla, ¿no? ¿No piensa quitar las malas hierbas un día de estos?").

Vale. He captado la indirecta. Tres miradas torvas en la misma mañana, todas ellas antes de las diez, es demasiado. Renuncio a revolucionar el mundo de la lingüística por lo que queda de mañana. Entro en casa y me cambio, poniéndome un adecuado modelito agrícola: pantalones de peto, pañuelo en la cabeza, y guantes de jardinería. Armada de varias bolsas compostables, me dispongo a poner orden en mi parterre, que parece haber sido abonado con esteroides, a juzgar por el tamaño de las malas hierbas.

Como tengo que entrar en él por debajo de las típicas escaleras curvadas montrealesas, el primer lugar donde pongo el pie me da la sensación de que el mundo se viene abajo. No es una mera sensación: el mundo se viene abajo. Estoy a más de un metro de la entrada principal de la madriguera de nuestra inquilina, y todo el maldito suelo del parterre debe de estar hueco, porque se está hundiendo bajo mi peso.
A duras penas salgo del agujero, sacando la pierna hundida en la tierra hasta la rodilla, retrocedo un par de pasos, perpleja, y echo el pie encima de las losetas que recurren el parterre de mi vecina. Las losetas ceden bajo mi peso - a ver, que tampoco soy una morsa-, y mirando inquieta a mi alrededor, intento colocarlas apresuradamente en su lugar. Fiu, nadie me ha visto.

Doña Marmota is back, and she's bringing her family. Parece el título de una peli de terror, pero nuestra inquilina se está excavando el equivalente del palacio de Versalles, versión subterránea. Y nuestro problema se ha extendido a nuestros vecinos. Si no les gustan mis pijamas y mis malas hierbas, ¿qué van a decir de esto?

Cuando monsieur M. llega del curro, le cuento el incidente. - "Eoooh, Huston, we have a problem. Nuestra calle está hueca por obra de nuestra marmota, y si esperamos mucho, va a excavar hasta el centro. El downtown Montreal va a desplomarse, se hará una muy mala película de catástrofe, y será culpa nuestra."

Momento de silencio. [....] (Mi quebequés de marido es así, silencioso.) [...] Laaargo momento de silencio. [...]. Carraspeo de mi parte. (Yo no soy silenciosa).

Al final, suspirando, porque él medita, es zen, y está eliminando el apego, y es budista, y en lugar de matar las asquerosas arañas peludas del sótano, las atrapa con un vaso y una revista y las saca a la calle, (incluso a 30 bajo cero, todo sea por salvarlas) y como sea que no le gusta ser violento con las esposas y otros bichos, murmura, muy serio:

-"Habrá que librarse de ella. Tú haz un poco de búsqueda en Internet sobre los métodos, yo me ocupo de aplicarlos."

Es la guerra.


20 comentarios:

Quemona dijo...

Ni idea de como se puede conseguir semejantes acciones, que tengas suerte con el animal.
Me estoy leyendo poco a poco todo tu blog, que lo acabo de descubrir y me está gustando mucho, es como vivir un poco ahí a través de ti.

canela dijo...

jajaja, Arantza, qué divertido tu post. Imagino ese mundo verde quebequés lleno de marmotas por vuestra culpa. Mujer ¿cómo podéis hacerle eso a una sociedad tan pulcra y ordenada? ;) Saluditos.

canela

Marona dijo...

¿Problemas con mi prima? No te preocupes, baby, déjamela a mí, que envío a alguien de la famiglia ;)
Por cierto, aquí lo de la jardinería también llega a ser un deber cívico y los vecinos te invitan amablemente a que cuides de tu jardín para que no haga feo en la calle. :)

Bea dijo...

Yo, que me declaro "franciscana" me he quedado impresionada, con tu descripción de las catacumbras donde vive nuestra "amiga" no me imaginaba que fueran tan dañinas..... Cómo son de grandes estos bichos...no me hago una idea... como un topo..como un gato!! Que fuerte!!! Suerte con la cacería!!!

liuia drusilla dijo...

Animalica, ¿ahora que habrá ahorrado para el jacuzzi y la tele de plasma la vais a echar? Pues con ese palacete que se ha excavado le va a salir por un pico la mudanza.
¿Has mirado si hay alguna posibilidad usando ultrasonidos? (Es lo primero que se me ha ocurrido, no sé siquiera si existirá tal posibilidad). Aunque lo mismo volvéis locos a todos los bichos del vecindario...
[Confieso que tengo un pijama de Snoopy].

Sara dijo...

Bueno, bueno, no encuentro el momento de leer las secuelas de "La guerra de las Marmotas"... por favor, tennos informados de tus investigaciones!

LaCaro dijo...

Estoooo... no es por preocuparte pero, ejem, ¿tú sabes que las marmotas viven en familia?.
Por cierto, esas miradas aviesas de tus vecinos me recuerdan al tipo del jardín en "Asterix en Bretaña": todo delicadeza con su jardincillo hasta que pasan Asterix y Obelix con su "peaso" carro... Con lo mona que es la jungla y la poca guerra que da ¿verdad?
Ah, se me olvidaba ¿en qué categoría apareces en los premios 20blogs?

Arantza dijo...

Quemona: gracias igual, en cuanto a la suerte, la que la está teniendo, por el momento, es la marmota. Bienvenida a la cocina y disfruta de la lectura.

Canela: A ver, que nosotros no hemos hecho nada. Ése es el problema, que no hemos hecho absolutamente nada. La que no para es la marmota. Para que luego digan lo de dormir como una marmota, ésta debe de ser hiperactiva.

Marmota, digo Marona ;-): lo del parterre la verdad es que si tuviera vergüenza, me daría mucha. En cuanto a tu prima, amenázala con echarla al San Lorenzo con una corbata de cemento, o algo. Tú que tienes conexiones.

Bea: estos marditos roedores son largos como un gato, y gordos como dos gatos... o como un Alfonso. Para que te ubiques. En cuanto a lo de cazar... no sé me da muy mal rollo. Sigo pensando en un método más cobarde, la vil amenaza e intimidación.

Liuia: ¿De Snoopy? Jua, jua!!! Estoo, perdón. Lo de los ultrasonidos podría costarme un pico en Valiums para mis gatos y los perros del vecindario. Lo intentamos con Celine Dion, pero esta marmota tiene gustos muy populares, parece que le encantó.

Sara: he encontrado un arma secreta marca Acme... de la que os hablaré en un futuro. A lo mejor sirve también para los novios recalcitrantes.

Lacaro (¿Iacaro?): bienvenida por aquí. Lo de la familia ya lo iba sospechando... más que nada por el tamaño del cráter y las salidas auxiliares...
En los premios, me acabo de inscribir, aún tienen que validar el blog, así que puede que tarde un par de días en aparecer. La categoría es "expatriados". Porque "sinvergüenzas" no había.

Anónimo dijo...

Jajajajajaj...y a mi que me parecían unosbichejos de lo más adorables! jajajaj...
Oye por que no le preguntas al vecino?? si ve que tepreocupas, echas al invasor y peinas un poco la jungla, seguro que l buen hombre vuelve a poner toda su atención en el casting de pijamas...
Un beso guapa!
Maite

ata dijo...

Un duda, ¿es posible demostrar que el origen del tunel es vuestra casa?
Si no es posible hecharle morro y acusarle al vecino...

Otra opcion, mas ecologica, eliminar al vecino.

Sobre el Zen, ¿sobrevive una araña a 30 bajo cero?

lacaro dijo...

Perdón, se me olvidó presentarme. Sí, es LaCaro, pero nunca salen las mayúsculas. Hece tiempo que husmeo por tu cocina y ya hice un comentario a cuenta de algo que te había soliviantado los ánimos... y a mí, supongo ;)) En fin, que ya te buscaré en 20blogs.
En cuanto a tus inquilinos, estoy segura que ya lo habrás tenido en cuanta, pero creo que el humo no les gusta. Bueno, ya nos contarás.Besos.
LaCaro

Noema dijo...

Propongo que hagáis un realiti chou sobre la "Caza de la marmota" y ya de paso "...del vecino" (¡buena idea, ata!), p.ej. en capítulos vais probando diferentes métodos. Consejo: cuanto más violentos, más adeptos seguidores captarás.
PD: ya decía yo que no te encontraba en 20blogs, gracias por aclarar la categoría, jajaj, ¡qué tía!

JB dijo...

holaaa

empieza la guerra contra el lado oscuro de tu jardin, que la fuerza te acompañe...

pues la verdad es que, aparte de los ultrasonidos, no se me ocurre ninguna forma de eliminarlas, digo, de convencerlas de que se muden...
poner humo en sus tuneles, si, se marchan, pero vuelven a las pocas horas, tapiar los tuneles es inutil, hacen otros.
igual si resucitamos a john wayne para que le haga una visita...

suerte

eduardo dijo...

No se si brillarás con luz propia en el firmamento de la lingüística comparada. Lo haces en el del texto satírico.

CRIS dijo...

Ya estoy esperando el desenlace..pero estoy a favor de la "marmo",she's so cuuute! con su fusil a lo guerrillero.Qué tengáis suerte y espero que no hayan muchas bajas.
Un saludo

Arantza dijo...

Maite: gracias por proponer esas constructivas soluciones. lo de consultar al vecino es buena idea, pero sospecho que, dado el estado de la jungla, hemos llegado a ese punto en el que ya no me habla. Este fin de semana saco la motosierra y lo arreglo todo (al vecino no, ¿eh? que no soy una psicópata).

Ata: tú siempre creativo en tus soluciones (guardo celosamente tu receta de marmota teriyaki). El problema es que ya hemos pasado el estadio ese del "Yo no he sido, nadie me ha visto, no pueden probarlo", en el más puro estilo Bart Simpson. SI que pueden probarlo. En cuanto al budismo y a su respeto por todos los seres vivientes, incluso los insectos peludos y las marmotas, por supuesto que una araña se queda tiesa a 30 bajo cero, ése era el chiste, lo conmovedoramente ilógico que puede ser monsieur M. a veces... criaturita.

LaCaro: Un amigo de Ata, mr. John Donosti ;-), biólogo de profesión y de renombre, me sugirió algo parecido por correo, él propuso que hacer una quema de rastrojos podía librarme de los dos problemas a un tiempo: la jardinería de emergencia y la marmota. Además de enemistarme con el vecino para siempre, si espero a que el viento sople hacia su casa. Pero no sé yo, me da que debe de haber normativas municipales que impiden hacer este tipo de cosas...

Noema: lo del reality es buena idea, ya ando meditando cómo vender los derechos de autor... en cuanto a los 20 blogs, creo que tardan bastante en validar para poder entrar al concurso (reciben muchas inscripciones), os mantendré informados, y gracias, gracias...

JB: ya probamos lo de tapiar el túnel los dos últimos años, lo hicimos con tierra, grava, y la última intentona con piedra gorda, sucesivamente, aumentando el calibre del obstáculo, y nada, se volvió a cavar una madriguera, la fiebre inmobiliaria de este animalito es una cosa increíble. Gracias por tus sugerencias prácticas.

Eduardo: bienvenido a esta cocina. Y gracias. Me dejas ruborizada, abrumada, y con el ego inflado como un dirigible. Con lo excesivo que era ya, antes de tanto piropo.

Cris: monísima, sí, pero excavadora compulsiva, también. Y no te preocupes, estamos intentando que no haya ninguna baja, estamos más bien en una fase disuasoria. Aún no hemos llegado a la etapa en la que dinamitamos la madriguera.

MÒNICA dijo...

Hola! que bueno el post, me he reído un montón. Pues la cosa fue así: le dije a Marona que nunca había visto una marmota y me envió aqui. Y mira, me he encontrado a gusto.
Un beso

Arantza dijo...

Mónica: bienvenida a esta cocina, agarra una silla y siéntate a esta gran mesa de formica que es este blog. Espero que no tomes como referencia las fotos de este post, normalmente las marmotas tienen una actitud menos belicosa :-). Pásate por aquí cuando quieras.

nana dijo...

Hola,hola,ya es 2016,y los comentarios son del 2008,pero bueno, he leido todo y es muy gracioso, resulta que h ace una semana descubri,que tengo una hermosa Marmota en mi patio, al principio me hizo gracia, pero he leido que pueden traer pulgas, garrapatas, y no se qué mas, tengo un perrito y me da miedo ,ya no me parece tan bonita,hoy lei que se pueden poner por dónde ellas caminan, molinillos de viento,Guindar cualquier cosa que haga ruido, rociar amonia , Epson salt, voy a tratar y les contare

nana dijo...

Hola,hola,ya es 2016,y los comentarios son del 2008,pero bueno, he leido todo y es muy gracioso, resulta que h ace una semana descubri,que tengo una hermosa Marmota en mi patio, al principio me hizo gracia, pero he leido que pueden traer pulgas, garrapatas, y no se qué mas, tengo un perrito y me da miedo ,ya no me parece tan bonita,hoy lei que se pueden poner por dónde ellas caminan, molinillos de viento,Guindar cualquier cosa que haga ruido, rociar amonia , Epson salt, voy a tratar y les contare